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    Wittgenstein: la posibilidad del juego narrativo.
    Domingo Cia Lamana
     
     
     
    WITTGENSTEIN ESTUVO EN VIENA HASTA FEBRERO DE 1951. A PARTIR DEL 8 DE FEBRERO VIVE EN CAMBRIDGE EN CASA DEL DOCTOR BEVAN, DONDE MUERE EL 29 DE ABRIL DE 1951 Y ES ENTERRADO EN EL CEMENTERIO DE ST.GILES. DESDE HACE CINCUENTA AÑOS EN EL MUNDO LITERARIO SE HABLA DE "LAS POSIBILIDADES DE LOS JUEGOS LINGUISTICOS" QUE EL DESCUBRIO.
     
    Wittgenstein no intentó sustituir de forma inminente la filosofía por la filosofía del lenguaje, su intento fue otro: que todos los problemas de la filosofía, incluso los heredados del pasado, se discutieran obviamente en términos más o menos linguísticos: historía, estética, narración.
    El espacio donde se puede comprender bien la dialéctica entre Filosofía y Ciencia es el Lenguaje, esta puede ser la afirmación del neopositivismo del Círculo de Viena
    El Lenguaje se constituye desde la lógica y bajo la mirada ferrea de la Ciencia. Wittgenstein, por su parte, va a convertir el Lenguaje en una herramienta apta para poderla emplear en el espacio filosófico y más tarde en el mundo de la narrativa proponiendo lo que llamó juegos del lenguaje.
    Vamos a ver cómo.
    En la Historia de la filosofia, el Tractatus de Wittgenstein aparece como una obra maestra, indiscutiblemente original y construida en coherencia y arquirtectura geniales. El análisis linguístico, que el mismo Wittgenstein hace en la reflexión y composición de su libro, marca el nacimiento de un nuevo método de hacer filosofía, de una filosofía nueva en su método y en su contenido; su obra se presenta así como el modelo de lo que esa filosofía quiere ser: análisis del lenguaje. Clarificar el lenguaje para llegar al pensamiento. Esa es la mayor contribución de Wittgenstein a la filosofía.
    Su Tractatus Lógico-Philosophicus podría considerarse la primera síntesis de la filosofía analítica, en el sentido que lo cultivaría el Círculo de Viena. Una crítica al lenguaje común, a la luz del modelo científico: «Lo que siquiera puede ser dicho, puede ser dicho claramente; y de lo que no se puede hablar hay que callar» (1)
    He aquí cómo formula Wittgenstein su teoría del lenguaje: el lenguaje es imagen de la realidad. Imagen, en el sentido literal de la palabra. No es como una imagen, sino sólamente imagen. A todo elemento de la imagen (proposición simple o compuesta) corresponde en la realidad el mismo elemento.
    En su Diario filosófico (2) la palabra imagen es sustituida por el término retrato. Esta teoría del lenguaje es el punto más discutible y menos convincente del Tractatus. Lo explica con ejemplos y hasta la ilustra con dibujos, pero no lo comprueba, ni lo verifica confrontándolo con la realidad, ni lo funda en ninguna experiencia concreta.
    Es mera teoría: presupuesto lógico necesario para que se pueda hablar de proposiciones dotadas de sentido y de verdad. Antes de llegar a su segunda gran obra: Investigaciones filosóficas (3), quiero indicar que la biografia de Wittgenstein tiene un poder narrativo extraordianario.
    Había sido discípulo de Bertrand Russell y durante la primavera de 1914 recibe en Noruega la visita de Moore, que toma buena nota de sus originales conversaciones. Estalla la guerra mundial y es enviado al frente italiano. Cuenta sus biografos que en los campamentos de guerra, sacaba de su mochila los borradores del Tractatus para irlos reelaborando. Prisionero en Monte Casino mandará este manuscrito a Russell. Antes de ir al frente había hecho donación de 100.000 coronas "para ayudar a artistas". Se beneficiarán Rilke, Tralk y Kokoschka entre otros
    Después de la publicación del Tractatus (1929), interrumpió su actividad filosófica, ejerciendo primero de ayudante de jardinero cerca de Viena. Después se retiró a una aldea pequeña y hermosa. Allí ejerció la profesión de maestro en una escuela rural, antes había sacado el diploma de maestro. En 1926 se había informado sobre la posibilidad de incorporarse como monje a un monasterio benedictino. El abad le disuadió de tomar esa decisión..
    Después de estos episodios y movido por las críticas a su Tractatus inicia una revisión en profundidad del tema fundamental: el análisis del lenguaje. Vuelve a Cambridge para continuar su docencia y los escritos sobre este tema. Su modo de enseñar filosofía era original: sin papeles ni apuntes, con una asombrosa concentración mental, ante un auditorio atento y selecto del que salieron representantes eminentes de la filosofía analítica, pensaba y repensaba las cuestiones en permanente diálogo con sus alumnos en un vivo diálogo socrático: vale más buscar que hallar.
    Al estallar la segunda guerra mundial, interrumpió de nuevo sus lecciones, para recomenzarlas en 1944, hasta su renuncia a la cátedra en 1947. Poco a poco va transitando su pensamiento desde las proposiciones del Tractatus a las de la Investigaciones filosóficas. Es ahora cuando aparece por primera vez el concepto del lenguaje como un instrumento que puede ser usado de varios modos: Las palabras son como manivelas, que hacen posibles diversas operaciones; es como decir que un bastón, puede ser usado como palanca; sólamente el uso, el modo de usarlo, lo hace ser palanca (4)
    En esta segunda etapa, además de este concepto revolucionario referente al lenguaje, aparece otra novedad: el análisis linguístico debe partir, no de un lenguaje científico sino de un lenguaje corriente de cada día: «El análisis lógico es análisis de algo que tenemos y no de algo que no tenemos: yo no puedo salir del lenguaje con el lenguaje».
    Dentro de estas novedades se comprende la observación de Wittgenstein: Hasta ahora los filósofos no han dicho sólo insensateces: lo que pasa es que no se daban cuenta que usaban una misma palabra en sentidos totalmente diversos (5)
    Ha desaparecido la referencia al lenguaje como imagen de la realidad como quería el Tractatus y el neopositivismo de Moore y B. Russel. Es interesante comparar la multiplicidad de las herramientas del lenguaje y de sus formas de utilización, y la multiplicidad de tipos de palabras y de proposiciones, con lo que han dicho los lógicos sobre la estructura del lenguaje.
    El lenguaje se abre al juego linguístico (language games, Sprachspiel) y se inaugura una nueva hermeneutica de la que habremos de sacar conclusiones, porque tiene que ver con una nueva hermeneutica desde la que podremos entender mejor la categoría narración: lo narrativo no sólo es literario, puede ser otra forma epìstemológica de acercarnos a la realidad.
    Esta aproximación narrativa la encuentro en el número 23 de Investigaciones. Refiere la expresión juegos de lenguaje, y cuando expresa 14 actividades concretas de juego, se refiere a inventar una historia y leerla; hacer teatro; cantar canciones; adivinar enigmas... Bastante directamente a la hora de jugar con el Lenguaje, contempla Wittgenstein la posibilidad del juego narrativo (6)
    Valverde didácticamente ha explicado que el error del Wittegenstein I y de todos los analistas lógicos-estaba en el creer que el lenguaje sea primariamente la descripción, «S es P». «De hecho, la mayor parte de las veces lo que hacemos es narrar, 'había un S que era P' o interpelar o mandar, 'Tú, S haz P' o preguntar, o expresar un deseo o un temor, y el reducirlo a la forma 'S es P' es desnaturalizarlo... y lo que en un sentido es sencillo, en otro lleva consigo una complejidad" (7) Valverde está indicando que lo narrativo es una posibilidad más completa que el lenguaje de la descripción científica.
    Pero ¿qué significado tiene jugar con el lenguaje? Y en concreto ¿qué significado tiene narrar? ¿Qué tipo de verdad nos da? ¿Qué verosimilitud de la realidad? ¿Merece la pena este juego?
    Podemos decir que Wittgenstein comienza la nueva hermeneutica examinando las diversas funciones (operaciones) que la palabra significado ejerce en el lenguaje. Constata que no es posible decantar un concepto único y fijo de esta palabra. Significado no es un solo concepto, sino una familia de conceptos, semejantes entre sí de varias formas, según los diversos usos que se hacen de ellos y los variados contextos en que son empleados.
    El significado de una palabra es su uso, su puesta en práctica. El ejemplo modelo es el juego del ajedrez, en el que el movimiento de una sola ficha cambia las posibles combinaciones de todo el conjunto.
    Según Wittgenstein si queremos estudiar los problemas de la verdad y de la falsedad, de la concordia o discordancia de las proposiciones con la realidad, estaremos en situación de ventaja al observar las formas originarias del lenguaje, en el que estas formas del pensar aparecen sin el bagage confuso de procesos mentales complicados.
    Estas nuevas perspectivas hacia una comprensión nueva del lenguaje (pluralismo semántico de la palabra significado, juegos linguísticos) guía la reflexión de Wittgenstein hacia una reflexión nueva de la filosofía. En realidad, la filosofía es meramente descriptiva: describir lo que hacemos en los juegos linguísticos, cómo funciona nuestro lenguaje. Atenerse a la pura descripción sin ninguna construcción explicativa o interpretativa.
    Constatamos que es importante el hallazgo de los juegos de lenguaje porque Wittgenstein, así, acaba con el absolutismo del lenguaje científico, que ya no va a gozar de ningún privilegio. No se puede tomar el método de las ciencias como como modelo único o ideal del conocimiento humano (8). Queda abierta la realidad de lo narrativo y el enriquecimiento del universo literario.
    Antes de pasar a otro punto, interesa referirme, aunque sea muy rápidamente, al término de Wittgenstein de «forma de vida». En sus escritos sólo aparece cinco veces (9). Pero este término tiene singular revelancia en el segundo Wittgenstein porque está implicado en los juegos de lenguaje. Según él «imaginar un lenguaje es imaginar una forma de vida.[...] Hablar un lenguaje es participar en una forma de vida con un determinado modo de pensar y vivir. La "forma de vida" como actitud fundamental de la persona que habla, está implicada en el uso del lenguaje.» Y esto es lo que quiero recoger rápidamente, pero con fuerza: también Wittgenstein pone en relación el concepto narrativo y lo formativo.
    No vamos a poder tratar todos los capítulos importantes de las Investigaciones, como el significado del lenguaje en cuanto determinado en su uso, los juegos linguísticos, la gramática de lo profundo, el carácter insustitulible del lenguaje ordinario de cada día y la forma de vida.Unidos en honda conexión, constituyen los sólidos pilares que sustentan la nueva teoría del segundo Wittgenstein sobre el lenguaje humano. Nos enseña lo que quiere decir su lema: «no pienses, sólamente observa»(10).
    Amplía así el horizonte de la significatividad del lenguaje que abarca ahora las más diversas cuestiones de las ciencias humanas, de la conciencia, de los estados de ánimo, de las emociones, intenciones etc. Los juegos de lenguaje de Wittgenstein abren la posibilidad de la hermeneutica narrativa (11).
    Wittgenstein afirma que la búsqueda filosófica es diferente de una búsqueda científica. La filosofía no propone hipótesis propias, ni modelos explicativos, teorías o tesis de ninguna forma (12), sino que se sitúa en un momento previo a la explicación científica (13) en el siguiente sentido: Una explicación no tiene nunca un sentido definido. El sentido se logra cuando se sitúa en el interior de una determinado juego de lenguaje que es el que le hace de sistema de referencia. No es, pues, la explicación la que da sentido a un juego de lenguaje, sino que es al revés . Por eso, entender el juego de lenguaje en el que interviene una explicación, significa entender que se da una explicación, aunque no se entiende la explicación que se da.
    Este sistema más amplio que incluye entre otras cosas la teoría y las explicaciones científicas, es el terreno propio de la búsqueda filosófica. La filosofía investiga pues los diversos juegos de lenguaje, sus analogías y diferencias, las proposiciones que se formulan, las conexiones lógicas que se establecen, las costumbres e instituciones, que intervienen, de modo que se interesa por ciertas formas de construcción lingüística sobre la realidad que se acercan a la narración.
    La investigación filosófica no es por tanto una investigación empírica, sino conceptual, y en este sentido previo a las múltiples y contradictorias afirmaciones que se puedan hacer en un juego de lenguaje. La filosofía para Wittgenstein ya no ayuda a encontrar los fundamentos, sino que le vienen dados en cada caso, por la misma acción que se desarrolla, la filosofía no interviene en el juego de lenguaje ni construyendo fundamentos, ni aportando nuevos datos, ni criticando resultados. La filosofía describe simplemente la situación del juego sea la que fuere.
    La narración es también un juego de lenguaje que no trata de explicar que las cosas tengan que ser entendidas de una determinada manera. Narrando una experiencia se muestra que puede ser comprendida en todo su contexto y que en la variada referencia entre la trama de la narración y su contexto se puede abrir a varias interpretaciones según quien las reciba (el lector, el oyente). Wittgenstein hace pasar la hermeneutica narrativa de la propuesta magisterial a la experiencia plural de sentidos.
    La filosofía no interviene en el juego de lenguaje, ni construyendo fundamentos, ni aportando nuevos datos, ni criticando resultados. La filosofía describe simplemente la situación del juego sea lo que fuera.La filosofía tradicional siempre ha querido intervenir en el juego haciendo sus propias aportaciones, proponiendo explicaciones metafísicas. Según Wittgenstein el resultado de las aportaciones de la filosofía ha sido insuficiente y desorientador.Si la forma en que se expone un problema filosófico es no me sé orientar, no se llegará a solucionarlo dando explicaciones de la desorientación. La explicación refuerza y justifica la desorientación pero no la elimina (explicar una enfermedad no es curarla). Se trata de buscar un camino de salud a la desorientación: «mostrar la salida a la mosca que se había enclaustrado en una campana atrapamoscas» (14).
    Wittgenstein, en su pequeño estudio Observaciones a "La Rama Dorada" de Frazer (16) hace un rechazo especial del intelectualismo y de los intelectuales que todo lo quieren explicar y endulzar. En más de un lugar viene a decir que el atractivo de una explicación no es la explicación de un atractivo. Y es que el atractivo de muchas explicaciónes reside en su poder de tranquilizar. Habrá que recordar que las instancias humanas más profundas escapan al modelo explicativo: difícilmente se puede explicar la creencia, los estados psicológicos, el arte. Una de las críticas que hace a Freud es que el psicoanálisis no explica nuestra vida interior, sino que es dicha vida la que explica la pasión psicoanalítica. Porque somos seres expuestos al horror de la existencia aceptamos cualquier explicación salvadora que nos libere de la angustia.
    Wittgenstein dice que hay que describir en lugar de explicar. «Aquí sólo se puede describir y decir: así es la vida humana... la explicación es demasiado precaria " (16)
    Siempre que he leido estas exposiciones de Wittgenstein me he acordado de la pitia de Delfos, que según frase de Heráclito: «no desvela, no disimula, sino que indica».
     
    Crítica de Wittgenstein a «La Rama Dorada» de Frazer
    Uno de los ensayos menos conocido y más criticables y criticados de Wittgenstein es el titulado: «Las Observaciones a "La Rama Dorada" de Frazer». Nos interesa referirnos a él por lo que tiene que ver con la especificidad e intencionalidad de la narración. La gran crítica que Wittgenstein hace a Frazer es su histérica manía de explicar cualquier acontecimiento cultural y mítico de los que estudia, reduciéndolos a explicaciones digeribles y «razonables».
    Dice Wittgenstein:
    »Cuando Frazer comienza contándonos la historia del Rey del Bosque de Nemi lo hace en un tono que muestra que aquí sucede algo sorprendente y terrible. Ahora bien a la pregunta de 'por qué ocurre esto' se responde con propiedad así: 'porque da miedo'. Es decir, precisamente aquello que en este acontecimiento ocurre terrorificamente, extraordinariamente, de modo horrendo, trágico etc., y es cualquier cosa menos trivial e insignificante, eso es lo que ha dado vida al acontecimiento" (17).
    Wittgenstein enseña que en lugar de reducir esta narración a algo obvio (el miedo), sería mejor indicar: «aquí sólo se puede describir y decir "así es la vida humana"». La explicación, si se la compara con la impresión que nos produce la descripción de su lectura, es demasiado precaria. Toda explicación (Erklärung) es una hipótesis. Quien por ejemplo, está intranquilo por amor, obtendrá poca ayuda de una explicación hipotética. Lo más que podemos hacer es juntar datos, buscar analogías conectar nuestro interior con el entorno externo y, una vez hecho esto, liberar nuestra angustia.
    Existe otro posicionamiento caracterítico del lector de narrativa: limitarnos a oir, dejarnos invadir por el oido antes de lanzar el ojo de la comprensión. Gadamer (18) se entretiene en la dialectica peculiar que es propia del oir. El que oye es interpretado y tiene que oir lo que quiere y lo que no desea, no puede apartar su oido como puidera hacerlo con la vista mirando en otra dirección. Hay que dejarse interpelar por el texto. Esta diferencia entre ver y oir es importante porque al fenómeno hermeneutico le subyace una verdadera primacia del oir, como ya había indicado Aristóteles. No hay nada que no sea asequible al oido a través del lenguaje. Es el sentido que más participa en la universalidad de la experiencia linguística del mundo. A lo mejor porque incluso antes de la escritura el oyente está capacitado para escuchar la leyenda y el mito
    Wittgenstein después de analizar cómo Frazer vuelve a reducir las razones de los Festivales de Beltane (Escocia) acabará comentando con gran sentido del humor:
    «¡Qué estrecha es la vida del espíritu para Frazer! Y consecuentemente: ¡Qué incapacidad para comprender una vida que no sea la de un inglés del tiempo. Frazer no se puede imaginar que no sea en el fondo, como un párroco inglés de nuestros días con toda la imbecilidad y mediocridad." (19).
    Los festivales de los Fuegos de Beltane de Escocia era una antiquísima costumbre en la que se podrían rastrear huellas de sacrificios humanos en rituales dirigidos por druidas (sacerdotes celtas). Frazer en «La Rama dorada» explica que la causa de este gesto homicida es la ignorancia del hombre primitivo que cree en la virtud purificadora del fuego y hemos de purificar todo para que la vida de las cosechas y los animales siga alimentándonos. Wittgenstein observará que tales explicaciones nada nos dicen, no nos tranquilizan en absoluto. De cara al tema narrativo nos interesará apuntar que más que las explicaciones lo que será interesante en la narración es la búsqueda de fenómenos significativos:
    «Ningún fenómeno es en sí especialmente misterioso, pero cualquiera puede llegar a serlo para nosotros, y lo característico del espíritu auroral del hombre es que un fenómeno sea significativo.»
    También el elemento ficcional característico de lo narrativo está presente en este ensayo de Wittgenstein:
    «Si se acepta como evidente que el hombre goza con su fantasía, entonces hay que tener en cuenta que dicha fantasía no es como una figura pintada o como un modelo plástico, sino que es una configuración compleja compuesta de partes heterogéneas: palabras e imágenes. Operar con signos escritos y hablados no debe contraponerse al operar con "figuras imaginativas" de los acontecimientos" (20).
    Wittgenstein cuando va reduciendo la actividad filosófica a sólo describir (narrar), olvidándose de explicar, como lo había hecho en el Tractatus y quería el Neopositivismo, está insistiendo en algo que especifica el arte narrativo: no tener más interés ni objetivo que narrar. No es posible la representación sensible del Absoluto ni del concepto, sólo será posible narrarla. "Ved el mundo así" y no "el mundo es así". Wittgenstein comienza a realizar lo que luego se va llamar en el mundo de la narrativa : la descentralización semántico- verbal del universo ideológico Se trata de un viraje muy importante y radical de los destinos de la palabra humana: las intenciones semántico culturales y expresivas se ven liberadas de la autoridad del lenguaje único y, en consecuencia, el lenguaje pierde la facultad de ser percibido como forma absoluta de pensamiento. Pero eso sólo es capaz de realizarlo una conciencia (no precisamente la de Frazer) implicada en el universo de los lenguajes que se iluminan reciprocamente. Hay que sacar al lector, al intérprete de su equilibrio interno y de su autosuficiencia.
    «El plurilinguismo, que se desencadena más allá de ese universo cultural cerrado, sólo es capaz de transmitir a los géneros inferiores, con su lenguaje literario, imágenes verbales puramente objetuales, carentes de intenciones, palabras-cosas carentes de potencias prosaico-novelescas. Es necesario que el plurilinguismo inunde la conciencia cultural y su lenguaje, que penetre hasta su nucleo, que relativice y prive de su ingenuo carácter inconstestable al sistema linguístico principal de la ideología y la literatura. (21)
    Posiblemente Frazer, en la crítica de Wittgenstein, se instala en la resistencia de un lenguaje único canonizado, fortalecido por la unidad aún inquebrantable del mito nacional. Los convencimientos de Frazer son todavía demasiados fuertes como para que el plurilinguismo pueda relativizar y descentralizar la conciencia linguística literaria.
     
    Notas
    1. L. Wittgenstein, Tractatus Logico- Philosophicus, Madrid 1989, pág. 11. Trad. Jacobo Muñoz.
    2. L.Wittgenstein, Diario filosófico 1914-1916, Barcelona 1979; trad.Jacobo Muñoz.
    3. L. Wittgenstein, Investigacions filosófiques, Barcelona 1983; trad: J. M. Terricabras..
    4. L. Wittegnstein: Tractatus Logico- Philosophicus, trad. Jacobo Muñoz, Madrid 1989, pag. 35.
    5. Ibid., pág. 49.
    6. L. Wittgenstein, Investigacions filosófiques, nº 23.
    7. J.M.Valverde,Vida y muerte de las ideas, Barcelona 1980, pág.252.
    8. L. Wittgenstein, Tractatus Logico-Philosophicus, op. cit., págs. 79-88.
    9. Ibid., págs. 19, 23, 214.
    10. L. Wittgenstein, Investigacions filosófiques, nº 11 de la segunda parte.
    11. En la Introducción de Josep M. Terricabras a L. Wittgenstein, Investigacions filosófiques, pág. 26.
    12. Ibid., págs. 109, 112, 599.
    13. Ibid., págs. 124-125.
    14. Ibid., pág. 309.
    15. L. Wittgenstein, «Observaciones a "La Rama Dorada" de Frazer», Madrid 1992, trad. Javier Sádaba.
    ( Frazer, La Rama Dorada, trad. del inglés por E. y T. I. Campuzano, México, 1944.)
    16. Ibid., pág. 13.
    17. Ibid., pag.53.
    18. H.G. Gadamer, Verdad y método, op. cit., pág. 553.
    19. L. Wittgenstein , Observaciones a «La Rama Dorada» de Frazer, op. cit., pág. 57.
    20. Mijail Bajtin, Teoría y estética de la novela, Madrid 1975, pág.182.
    21. Ibid., págs. 183-184.








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