Artnovela Ediciones: Cómo publicar un libro

Publicite en
Artnovela



Abstract paintings
Oil paintings
Pastel paintings
Portrait paintings
Original paintings
Bogart paintings
Apple paintings



Mi cuenta

 Ingresar
a su cuenta


Hola Invitado
Usuario

Contraseña



. Regístrese Gratis
. ¿Perdió su clave?



LLÁMENOS

Call Center
Internacional


Para conocer nuestros teléfonos en Estados Unidos, España y América del Sur visiteeste enlace





Total Hits
Hemos recibido
30890259
impresiones desde FEBRERO 2002

INTERCAMBIO




Añada su banner


Librería Temática

Autores destacados de hoy


Sartre

Cualquier libro de este autor es una obra maestra. Consultar bibliografía disponible.
.............................

Buscar
otro autor






Revistas de literatura

Alemán

. Wespennest
. Titel Magazine
. Spiegel
. Podium
. Neue Sirene
. Lettre International
. Dulzinea
. Dichtung-digital
. Das Literatur-Café
. Bluentenleser.

Español

. Revista de Occidente
. Litoral
. Leer
. Insula
. Espéculo
. ARCE

Francés

. Poétique
. Magazine Littéraire

Inglés

. Threepenny Review
. Poets & Writers
. Paris Review
. New Yorker
. New York Review
. Lurch Magazine.
. Granta
. Columbia Review
. Boston Review
. American Poetry


EDITORIAL

NUESTRAS COLECCIONES

Conozca nuestro
proyecto editorial

AUTORES y AGENTES

Proponer originales
o capreta de autor

ARTE & PARTE
Narradores, poetas, ensayistas.

¿Cómo publico mi libro?

OBTENER MÁS
INFORMACIÓN


Descargue desde aquí un archivo con toda la información para publicar su libro en Artnovela.



BOLSA DE TRABAJO

Dirigida a profesionales con experiencia en diseño, ilustración, edición de contenidos, corrección de estilo y de pruebas, traducción literaria, etcétera.

Envíe aquí su curriculum y remuneración pretendida.


SERVICIOS

. Publicar mi libro
. Edición: cotizaciones
. Taller literario
. Corrección de textos
. Informe literiario
. Boletín semanal
. Postales animadas
. Internet gratis

. FORO


LIBRERÍA
. Libros disponibles
. Búsquedas
. Bolsa de compras
. Formas de pago


Nuestra librería realiza envíos al exterior, Capital Federal e interior de la República Argentina.


PROGRAMA D2: EDICIóN EN PAPEL Y FORMATO ELECTRóNICO. TIRADA DE 500 EJEMPLARES IMPRESOS PARA EL AUTOR


CONTENIDOS

. Monografías
. Reseñas
. Comunidad


BIBLIOTECA

. Ingresar
. Búsquedas
. Ver catálogo
. Herramientas


WEBMASTERS

. Enlaces
. Banners
. Afiliados




Ponga su anuncio aquí

 | Publicar Gratis |  |  |  Ayuda al cliente  |  MI CUENTA |  Ver carrito  |

 



¿Ya leyó el libro
Hacia donde nos lleva el alma? Contenido: Luna, la protagonista, después de sumergirse en un vacío existencial que aniquila su autoestima, decide hurgar en su árbol genealógico para encontrarse a sí misma. Profundizando en el comportamiento [...LEER MÁS / COMPRAR ]


Julio Cortázar: Rayuela, capítulo 23. (1)



página(s) : 1/2
(3416 palabras totales en este texto)
(21591 Lecturas)   Versión Imprimible



Mira aquí su bibliografía

Rayuela, capítulo 23.

(Berthe Trépat)

Parado en una esquina, harto del cariz enrarecido de su reflexión (y eso que a cada momento, no sabía por qué, pensaba que el viejecito herido estaría en una cama de hospital, los médicos y los estudiantes y las enfermeras lo rodearían amablemente impersonales, le preguntarían nombre y edad y profesión, le dirían que no era nada, lo aliviarían de inmediato con inyecciones y vendajes), Oliveira se había puesto a mirar lo que ocurría en torno y que como cualquier esquina de cualquier ciudad era la ilustración perfecta de lo que estaba pensando y casi le evitaba el trabajo. En el café, protegidos del frío (iba a ser cosa de entrar y beberse un vaso de vino), un grupo de albañiles charlaba con el patrón del mostrador. Dos estudiantes leían y escribían en una mesa, y Oliveira los veía alzar la vista y mirar hacia el grupo de los albañiles, volver al libro o al cuaderno, mirar de nuevo. De una caja de cristal a otra, mirarse, aislarse, mirarse: eso era todo. Por encima de la terraza cerrada del café, una señora del primer piso parecía estar cosiendo o cortando un vestido junto a la ventana. Su alto peinado se movía cadencioso. Oliveira imaginaba sus pensamientos, las tijeras, los hijos que volverían de la escuela de un momento a otro, el marido terminando la jornada en una oficina o en un banco. Los albañiles, los estudiantes, la señora, y ahora un clochard desembocaba de una calle transversal, con una botella de vino tiento saliéndole del bolsillo, empujando un cochecito de niño lleno de periódicos viejos, latas, ropas deshilachadas y mugrientas, una muñeca sin cabeza, un paquete de donde salía una cola de pescado. Los albañiles, los estudiantes, la señora, el clochard, y en la casilla como para condenados a la picota, LOTERIE NATIONALE, una vieja de mechas irredentes brotando de una especie de papalina gris, las manos metidas en mitones azules, TIRAGE MERCREDI, esperando sin esperar al cliente, con un brasero de carbón a los pies, encajada en su ataúd vertical, quieta, semihelada, ofreciendo la suerte y pensando vaya a saber qué, pequeños grumos de ideas, repeticiones seniles, la maestra de la infancia que le regalaba dulces, un marido muerto e el Somme, un hijo viajante de comercio, por la noche la bohardilla sin agua corriente, la sopa para tres días, el boeuf bourguignon que cuesta menos que un bife, TIRAGE MERCREDI. Los albañiles, los estudiantes, el clochard, la vendedora de lotería, cada grupo, cada uno en su caja de vidrio, pero que un viejo cayera bajo un auto y de inmediato habría una carrera general hacia el lugar del accidente, un vehemente cambio de impresiones, de críticas, disparidades y coincidencias hasta que empezara a llover otra vez y los albañiles se volvieran al mostrador, los estudiantes a su mesa, los X a los X, los Z a los Z.

“Sólo viviendo absurdamente se podría romper alguna vez este absurdo infinito”, se repitió Oliveira. “Che, pero me voy a empapar, hay que meterse en alguna parte.” Vio los carteles de la Salle de Géographie y se refugió en la entrada. Una conferencia sobre Australia, continente desconocido. Reunión de los discípulos del Cristo de Montfavet. Concierto de piano de madame Berthe Trépat. Inscripción abierta para un curso sobre los meteoros. Conviértase en judoka en cinco meses. Conferencia sobre la urbanización de Lyon. El concierto de piano iba a empezar en seguida y costaba poca plata. Oliveira miró el cielo, se encogió de hombros y entró. Pensaba vagamente en ir a casa de Ronaldo o al taller de Etienne, pero era mejor dejarlo para la noche. No sabía por qué, le hacía gracia que la pianista se llamara Berthe Trépat. También le hacía gracia refugiarse en un concierto para escapar un rato de sí mismo, ilustración irónica de mucho de lo que había venido rumiando por la calle. “No somos nada, che”, pensó mientras ponía ciento veinte francos a la altura de los dientes de la vieja enjaulada en la taquilla. Le tocó la fila diez, por pura maldad de la vieja ya que el concierto iba a empezar y no había casi nadie aparte de algunos ancianos calvos, otros barbudos y otros las dos cosas, con aire de ser del barrio o de la familia, dos mujeres entre cuarenta y cuarenta y cinco con abrigos vetustos y paraguas chorreantes, unos pocos jóvenes, parejas en su mayoría y discutiendo violentamente entre empujones, ruido de caramelos y crujidos de las pésimas sillas de Viena. En total veinte personas. Olía a tarde de lluvia, la gran sala estaba helada y húmeda, se oía hablar confusamente detrás del telón de fondo. Un viejo había encendido la pipa, y Oliveira se apuró a sacar un Gauloise. No se sentía demasiado bien, le había entrado agua en un zapato, el olor a moho y a ropa mojada lo asqueaba un poco. Pitó aplicadamente hasta calentar el cigarrillo y estropearlo. Afuera sonó un timbre tartamudo, y uno de los jóvenes aplaudió co énfasis. La vieja acomodadora, boina de través y maquillaje con el que seguramente dormía, corrió la cortina de entrada. Recién entonces Oliveira se acordó de que le habían dado un programa. Era una hoja mal mimeografiada en la que con algún trabajo podía descifrarse que madame Berthe Trépat, medalla de oro, tocaría los “Tres movimientos discontinuos” de Rose Bob (primera audición), la “Pavana para el General leclerc”, de Alix Alix (primera audición civil), y la “Síntesis Délibes-Saint-Saëns”, de Délibes, Saint-Saëns y Berthe Trépat.

“Joder”, pensó Oliveira. “Joder con el programa”.

Sin que se supiera exactamente cómo había llegado, apareció detrás del piano un señor de papada colgante y blanca cabellera. Vestía de negro y acariciaba con una mano rosada la cadena que cruzaba el chaleco de fantasía. A Oliveira le pareció que el chaleco estaba bastante grasiento. Sonaron unos secos aplausos a cargo de una señorita de impermeable violeta y lentes con montura de oro. Esgrimiendo una voz extraordinariamente parecida a la de un guacamayo, el anciano de la papada inició una introducción al concierto, gracias a la cual el público se enteró de que Rose Bob era una ex alumna de piano de madame Berthe Trépat, de que la “Pavana” de Alix Alix había sido compuesta por un distinguido oficial del ejército que se ocultaba bajo tan modesto seudónimo, y que las dos composiciones aludidas utilizaban restringidamente los más modernos procedimientos de escritura musical. En cuanto a la “Síntesis Délibes-Saint-Saëns” (y aquí el anciano alzó los ojos con arrobo) representaba dentro de la música contemporánea una de las más profundas innovaciones que la autora, madame Trépat, había calificado de “sincretismo fatídico”. La caracterización era justa en la medida en que el genio musical de Délibes y de Saint-Saëns tendía a la ósmosis, a la interfusión e interfonía, paralizadas por el exceso individualista del Occidente y condenadas a no precipitarse en una creación superior y sintética de no mediar la genial intuición de madame Trépat. En efecto, su sensibilidad había captado afinidades que escapaban al común de los oyentes y asumido la noble aunque ardua misión de convertirse en puente mediúmnico a través del cual pudiera consumarse en encuentro de los dos grandes hijos de Francia. Era hora de señalar que madame Berthe Trépat, al margen de sus actividades de profesora de música, no tardaría en cumplir sus bodas de plata al servicio de la composición. El orador no se atrevía, en una mera introducción a un concierto que, bien lo apreciaba, era esperado con viva impaciencia por el público, a desarrollar como hubiera sido necesario el análisis de la obra musical de madame Trépat. De todos modos, y con objeto de que sirviera de pentagrama mental a quienes escucharían por primera vez las obras de Roso Bob y de madame Trépat, podía resumir su estética en la mención de construcciones antiestructurales, es decir, células sonoras autónomas, fruto de la pura inspiración, concatenadas en la intención general de la obra pero totalmente libres de moldes clásicos, dodecafónicos o atonales (las dos últimas palabras las repitió enfáticamente). Así por ejemplo, los “Tres movimientos discontinuos” de Rose Bob, alumna dilecta de madame Trépat, partían de la reacción provocada en el espíritu de la artista por el golpe de una puerta al cerrarse violentamente, y los treinta y dos acordes que formaban el primer movimiento eran otras tantas repercusiones de ese golpe en el plano estético; el orador no creía violar un secreto si confiaba a su culto auditorio que la técnica de composición de la “Síntesis-Saint-Saëns” entroncaba con las fuerzas más primitivas y esotéricas de la creación. Nunca olvidaría el alto privilegio de haber asistido a una fase de la síntesis, y ayudado a madame Berthe Trépat a operar con un péndulo rabdomántico sobre las partituras de los dos maestros a fin de escoger aquellos pasajes cuya influencia sobre el péndulo corroboraba la asombrosa intuición original de la artista. Y aunque mucho hubiera podido agregarse a lo dicho, el orador creía de su deber retirarse luego de saludar en madame Berthe Trépat a uno de los faros del espíritu francés y ejemplo patético del genio incomprendido por los grandes públicos.

   Página Siguiente (2/2) Página Siguiente

[ Volver Textos en línea autores célebres | Volver al índice de Artículos ]











¿Ya leyó el libro La verdad de Jesucristo en respuesta al Código Da Vinci y por qué el 97 por ciento de los pastores y sus seguidores no van al cielo? Contenido: Lo que Dios anuncia en este libro y los próximos que vienen: esta palabra será cumplida si no la ponen en práctica, porque cielo y tierra pasarán pero su palabra no pasará, su palabra es viva y eficaz y no regresará vacía. [ ...LEER MÁS / COMPRAR ]

Ver más libros y servicios:


- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Artnovela presenta: LITERATURA EN ESPAÑOL. Títulos y autores escogidos en los géneros:
ensayos, relatos, poemas, ciencias humanas, ficción, literatura para niños y otros.




Artnovela Ediciones SRL es una empresa dedicada a prestar servicios editoriales a autores de habla hispana en todo el mundo. Información comercial: La sociedad está radicada y constituída en la República Argntina, ciudad de Buenos Aires, con inscripción en el Registro General de Justicia Nº 5803, libro 24, tomo - de SRL. Información fiscal: Responsable inscripto en ganancias. CUIT: 30-70978053-7. IVA exento. Si desea más información, visite nuestra sección de preguntas frecuentes.



NOTA :   Servicios de edición. Pasos para publicar un libro. Información completa de nuestros servicios de edición. Distribución a pedido o bajo demanda. Cronogramas de edición. Cómo publicar novelas, tesis, libros de relatos, poemas, ensayos académicos o de divulgación, literatura para jóvenes y niños. Temas: filosofía, historia, psicología y otras ciencias humanas. Derechos de autor y registro ISBN Estos temas reflejan las preguntas frecuentes a la hora de editar un libro. Público en general, escritores, periodistas, redactores, docentes y miembros de la comunidad científica que, hoy por hoy, evalúan las oportunidades que la industria editorial ofrece a nuevos autores de habla hispana necesitan respuestas a estas cuestiones. La comercialización del libro, el mercado editorial, la distribución y la conquista del público lector no son murallas infranqueables para un escritor; pero la industria ha cambiado, y con ella los actores sociales implicados; tampoco la literatura ha permanecido indemne... [ MÁS ]