Boleto a la lectura: la poesía en los años 90 en Argentina, por Graciela Scarlatto
Me pregunto: ¿Cómo leer poesía? El problema: la atracción de lo absoluto. Si una lectura desde este lugar fuera posible ya no se podría apreciar ningún texto posterior a los versos de Safo; nada después de Heráclito, de Cervantes, de Borges: Astros en la constelación literaria de occidente. Pero quizá la lectura también pueda compararse con un viaje. Arriba del subte, en movimiento, todas las coordenadas y referencias indican hacia el llano. Paisajes, postales desde una ventana. Estaciones en perspectiva. Cada una conduce a una visión de la ciudad que hierve afuera. Desde ahí, la escritura de los 90 se muestra como una escritura de la diferencia.

Si las autoras feministas de los años 60 trataron de encontrar, con vistas a la igualdad, una relación dialéctica entre lo masculino y lo femenino; si otras como Wolf eligieron la androginia y entonces lo masculino contagiaba lo femenino; estas poetas de los años 90 se asumen mujeres tanto desde el punto de vista positivo como del disvalor; es decir, incluso desde el discurso acusatorio del Otro que vuelca en lo femenino la pura banalidad, lo trivial, lo sentimental. ¿Y qué?, parecen decir estas escritoras. Hay una poesía femenina que se escribe desde la diferencia, de la misma manera que hoy los autores varones escriben asumiendo hasta lo más radical del estereotipo del macho. La violencia, la misoginia. ¿Importa preguntar si estos poetas/poetisas son misóginos/pueriles? ¿Quién asentiría sin escepticismo a ese tipo de crítica que para entender un texto de Borges se mete en la cama de Borges? El trabajo con la oralidad de lo marginal, el oído urbano, la puesta en escena de discursos sociales que por obvios pasan desapercibidos; estas búsquedas tal vez sí sean singnificativas en la poesía llamada de los 90. Y si ese trabajo con la lengua popular llegó a su máxima expresión en los años 60, aquella poética llevaba adelante una búsqueda fuerte (en sentido moderno) de la verdad. Ésta, la de los 90, se propone otra cosa: simulacro y parodia; una desacralización de los discursos y acaso por esa misma razón, un trabajo con la verdad que circula por contraste y contaminación. Algo se revela en la opacidad de esta palabra que repite hasta el cansancio, que imita y desnuda el habla cotidiana y por debajo, también, pone en evidencia toda una década que desde la trivialidad intentó reivindicar cierta ignorancia, cierto tipo de indiferencia y liviandad frente a cualquier compromiso con la palabra.

La poesía que surge de aquí es una pintura impresionista de los años 90. Y quizá también algo más: hay una mirada en esa escritura que es verdadera porque no habla desde la pose de una supuesta estatura; porque no tiene un punto de vista jerárquico de la realidad. No podría tenerlo en la medida en que toda jerarquía pide una dosis de fe en determinados valores. Ninguna fé en esta poesía. Pero tampoco nihilismo desnudo. Hay, sí, una mirada desde el llano; un instantaneísmo para dejar que lo otro atraviese la propia escritura. Ningún sujeto con categorías apriori. Y en todo caso, si hubiera uno, estaría compuesto por la fragmentación de una palabra que por ser de todos es al mismo tiempo de nadie. Nada más frágil que el sujeto de la escritura en los 90. Esta poética atraviesa al autor, que desaparece voluntariamente en el texto, y se hace ella sola desde la superficie con la complicidad de su ausencia. Todos los recursos de esta estética evaden la cosmética literaria con el más empecinado de los gestos. Caleidoscópica, no telescópica. Ninguna mirada cenital. Ningún núcleo fuerte de la escritura; en todo caso ontología horizontal.

Estas coordenadas ¿apuntan a los astros? No. Son coordenadas que van a dar voluntariamente en lo más absurdo de la ciudad, en la violencia y la basura, en la pizza con champán y en el tartamudeo despersonalizado de la repetición. ¿Y esto no ha sido parte de nuestra historia? ¿No lo es aún? ¿Y ahora, qué? podríamos preguntar. Pero la respuesta no está en el periódico ni en la televisión; sino allí, manifiesta en el espacio especular de la poesía.

Algunos textos

Epigrama

Dijiste algo y entendí mal.
Los dos reímos:
yo de lo que entendí,
vos de que yo festejara
semejante cosa que habías dicho.
Como en la infancia
Fuimos felices por error


Laura Wittner, de su libro "Las últimas mudanzas"



Mi ventana de princesa
observa la carretera.
Desde allí,
los hombres me saludan
en sus trajes de Mazinger
y en sus autobuses de
felinos gordos
que pueden sudar
en Invierno
hasta dibujar
corazones
en el vidrio.




Romina Freschi, Fragmento de "Soleros"


Sin llaves y a oscuras

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.


Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano.


Fabián Casas, de su libro "El salmón"


III.

—Bitácora de vuelo—
—no te hagás el espok
y corré más rápido
que nos matan
esto marciano de la 19
y te van a rodar
las orejas
hasta la zanja.
—La zanja. La recuerdo
tomando sol
a orillas de la zanja
sus pelos con abrojos
excitaban
a lo vendedore
de sandía
y su risa
helaba el barrio
todos la veían
le creían santa
por el barro seco
que frotaba en su pierna
y aparecía como
santa rita envuelta
en una nube
con su cara
color acero y
—seguí corriendo
que nos cagan a palo
—y te acordá del viejo
que creía ser san jorge
y yevaba al matungo
a tomar agua
a la zanja
se sentaba siempre
sobre el caño ése
que estaba roto
y miraba a la gente
y veía dragone corría
a los pibes les quería
sacar lo dragone
de la cabeza
te acordá
—sí, eran piojo
—no, loco
eran dragone en serio
—espok
no digá boludece
y decile a tu piba
que compre faso y gayetita.


Juan Desiderio, de su libro "La zanjita"


Lecturas recomendadas:

Poesía en la fisura. Selección y prólogo: Daniel Freidemberg
Ediciones del Doc, 1995


Monstruos. Antología de la joven poesía argentina. Selección
y prólogo: Arguro Carrera, Fondo de Cultura Económica
de Argentina, 2001


Notas sobre la poesía argentina reciente y sus antologías,
Ana Porrúa, Revista
PUNTO DE VISTA N° 72


Poesía,Martín Prieto y Daniel García Helder, Revista
PUNTO DE VISTA N° 60










Este artículo proviene de ARTNOVELA Ediciones
http://www.artnovela.com.ar/

La dirección de esta noticia es:
http://www.artnovela.com.ar//modules.php?name=Sections&op=viewarticle&artid=60