Adolfo Bioy Casares: Noúmeno.
Nóumeno

de "Historias desaforadas" . 1986 ©

 Probablemente fue Carlota la que tuvo la idea. Lo cierto es que todos la aceptaron, aunque sin ganas. Era la hora de la siesta de un día muy caluroso, el 8 o el 9 de enero. En cuanto al año, no caben dudas: 1919. Los muchachos no sabían qué hacer y decían que en la ciudad no había un alma, porque algunos amigos ya estaban veraneando. Salcedo convino en que el Parque Japonés quedaba cerca. Agregó:

-Será cosa de ponerse el rancho e ir en fila india, buscando la sombra.

-¿Están seguros de que en el Parque Japonés funciona el Nóumeno?-preguntó Arribillaga.

Carlota dijo que sí. El Nóumeno era un cinematógrafo unipersonal, que por entonces daba que hablar, aún en las noticias de policía. Arturo miró a Carlota. Con su vestido blanco, tenía aire de griega o de romana. "Una griega o romana muy linda", pensó.

-Vale la pena costearse-dijo Arribillaga-. Para hacernos una opinión sobre el asunto.

-Algo indispensable-dijo con sorna Amenábar.

-Yo tampoco veo la ventaja-dijo Narciso Dillon.

-Voy a andar medio justo de tiempo- previno Arturo-. El tren sale a las cinco.

-Y si no vas, ¿qué pasa? ¿Tu campo desaparece?-preguntó Carlota. -No pasa nada, pero me están esperando.

Aunque no fuera indispensable la fila india, tampoco era cuestión de insolarse y derretirse, de modo que avanzaron de dos en dos, por la angosta y no continua franja de sombra. Carlota y Amenábar caminaban al frente; después, Arribillaga y Salcedo; por último, Arturo y Dillon. Éste comentó:

-Qué valientes somos.

-¿Por salir con este solazo?-preguntó Arturo.

-Por ir muy tranquilos a enfrentarnos con la verdad.

-Nadie cree en el Nóumeno.

-Desde luego.

-Es de la familia de la cotorra de la buena suerte.

-Entonces, una de dos. O no creemos y ¿para qué vamos? O creemos y ¿pensaste, Arturo, en este grupo de voluntarios? La gente más contradictoria de la República. Empezando por un servidor. Nací cansado, no sé lo que se llama trabajar, si me arruino me pego un tiro y no hay domingo que no juegue hasta el último peso en las carreras.

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