Un exhaustivo fin de semana
Fecha Monday, 09 January a las 05:02:03
Tema Crítica y teoría sobre el arte: música, pintura, etc.


Jaque mate…
Había terminado. Otro juego más de ajedrez en el cual él había sido el vencedor, él con su mirada gélida, con esos ojos grises que le daban tanto éxito entre las chicas, con esa obscura cabellera y esa sonrisa tan dulce y tan triste.


Eran ya las 6:37pm, y el sol estaba ocultándose, con anhelo ya de reposarse entre las colinas de la academia.
-Vamos Anna –Dijo con tono victorioso – ya es hora de cenar.
-En un segundo Daniel, en un segundo voy –Le dije – Pronto te alcanzo.
La cena estaba servida, cada estudiante de la academia era atraído por el delicioso aroma del puré que hoy habían preparado como nuestra cena. Tomé mí tasa de te y me asomé a la ventana de la estancia, el sol se ocultaba, y otro día de otoño había transcurrido en la academia.
Era casi ya de noche y la habitación aún estaba desordenada, que diría María cuando la viera, era mi turno de arreglarla.
-Lo hare después de la cena –Me dije – mi estómago esta gruñendo.
Salí de la habitación hacia el comedor, que otra cosa mejor que un delicioso puré después de una agotadora semana de exámenes, El típico sábado por la tarde de cada semana, nada había de extraño, nada, hasta que ella llego.
La nueva alumna, Carmen De la Rosa, una distinguida señorita de sociedad que habían recién inscrito en la academia. Carmen apareció en aquella tradicionalmente tranquila tarde de sábado. La directora anuncio su llegado por el micrófono, provenía de una familia muy reconocida en la alta sociedad y debíamos tratar de que se sintiera a gusto en la academia, después de todo esta era una de las más prestigiosas academias de Inglaterra. La directora me pidió que la ayudase a sociabilizar con otros, eso hacia yo pero ella solo se limitaba a seguir con su mirada a cada estudiante que le presentaba y decir su nombre sin siquiera sonreír. Aquella chica extraña vestida con un hermoso vestido rojo por encima de las rodillas y unas zapatillas que hacían juego con el vestido y un cabello negro como la tinta y perfectamente recogido en una cola de caballo que lucía sus bellos y ondulados cabellos, me recordaba a Daniel, ¿Dónde estaba mi hermano en ese momento? Me había olvidado de él, deje a Carmen junto con otros chicos, y fui a buscar a mi hermano, lo busque en todo el comedor, pero hay no estaba, él me había dicho que estaría allí, entonces se me ocurrió que probablemente debido a mi tardanza y me habría ido a buscar a mi habitación.
Me salí del comedor camino hacia la estancia, cuando iba por el pasillo… se fue la electricidad, estaba asustada, le temo a la oscuridad, pero no me alarme, tome las llaves del cuarto, en ellas había un llavero que se iluminaba en la oscuridad, iluminaba lo suficiente para ver hasta mi habitación, llegue a mi cuarto pero Daniel no estaba ahí, un horrible grito provoco que mi corazón deseara salir de mi pecho, era una chica, y el grito provenía de los baños. Unos minutos después la electricidad volvió y por el pasillo de enfrente de mi cuarto corrían alumnos y maestros hacia el lugar del cual provenía el estremecedor grito.
Allí en el piso del baño se encontraba Carmen De la Rosa… muerta. La pobre chica aún tenía algo de color en la piel, hacía poco que la habían ahorcado con un cable de electricidad. La maestra ordeno salir a todos los estudiantes del baño y llamo a el guardia para que le avisara el resto de los guardias que cerraran todo; a cada estudiante se le mando a su habitación en grupos y nos ordenaron no salir por la noche hasta nueva orden, con cada grupo de alumnos se envió un maestro para vigilarnos en caso de que alguien (por no decir un asesino) quisiera hacernos daño.
A los pocos minutos llego la policía a investigar, pude verlos desde mi ventana; hacia tanto que no veía luces de colores como aquellas, pero para desgracia de todos no había rastros de ningún asesino, así que pensaron en un suicidio, pero como era que una chica se podría suicidar de esa manera tan dolorosa y salvaje, lo sé porque yo vi sus ojos que aunque mostraran tristeza, decían muy en el fondo, desde su alma que ella no sería capaz de semejante abominación, sus ojos, sus grisáceos ojos me recordaron que no había visto a mi hermano desde mi derrota en el ajedrez.
Me dormí profundamente en la cama mucho antes de que María llegara, estaba cansada. Al amanecer todo era diferente, María había arreglado el cuarto la noche anterior, apuesto a que no tenía sueño con todo lo que paso; era un domingo normal, no era soleado, era un día gris.
Daniel había dejado una nota bajo la puerta, él me había ido a buscar y María aun dormía, me cambie y fui directo al comedor a tomar el desayuno, este era en honor a ella, a Carmen cuyo cadáver se habían llevado la noche anterior para investigar los hechos. Más tarde se celebraría una misa también en su honor, pobre, pobre chica había venido a la academia solo para morir, la razón y/o el hecho de como todo había pasado no era de mi incumbencia, solo sabía que ella, que ella estaba muerta. Ahí sentado en una mesa leyendo mi hermano Daniel, tenía su desayuno en frente y lo comía pero no alejaba su mirada del libro, me le uní y terminamos nuestro desayuno sin decir una palabra, aquel silencio era aterrador y deprimente, pero no dije nada en absoluto.
La hora del desayuno termino, ya eran las 11:07am y solo faltaban tres minutos para la misa: todos asistieron, o por lo menos todos los de mi clase, Carmen la chica muerta hubiera sido nuestra nueva compañera. Mi hermano dejo otra nota antes de irse de la iglesia inadvertido, esta decía:
Esta vez ven a mi estancia, ahí jugaremos más tranquilos.
La misa concluyo a eso de la 1:15pm, todos fueron directo al comedor a tomar su almuerzo, no tenía hambre y no fui, pues pensé en llevarle el almuerzo a Daniel pero la fila para pedirlo era larga.
Fui a su habitación, la puerta estaba abierta y ahí en la ventana estaba asomado mi hermano, con una tasa de café en su mano y la otra desocupada, y una mirada algo despistada que reflejaba el gris del cielo que hoy hacia juego con sus ojos. Nos sentamos frente a frente sobre la mesa que pronto se convertiría en un campo de batalla, allí en aquel lugar en el que pronto terminaríamos nuestro fin de semana; a pesar de lo ocurrido nada cambio, nada fue diferente, jamás hable de ello con Daniel, ese último día de la semana era igual al de los meses y semanas anteriores, que siempre terminaban con un… Jaque Mate.
¿FIN?
Gisel Díaz Sánchez






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