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FILOSOFÍA, MODERNIDAD, POSMODERNIDAD, Buenos Aires, Biblos, 1990 (con varias reediciones. Este libro fue escrito con un subsidio del CONyCet).
Sumarísimas denuncias, precipitadas afirmaciones, no fundadas negaciones, contradicciones, malentendidos, dieron forma a la polémica modernidad/postmodernidad, y evidenciaron una sorda inquietud frente a la desestabilización de una Ilustración -esa figura que adoptó el hombre occidental: el "hombre de la luz"- que se ve acabada o no se quiere acabada. El resultado: un hombre en tensa espera de una nueva figura histórica.
El pensamiento posmoderno es un pensamiento incierto, perplejo, informe, ofuscado, aturdido. ¿Cómo olvidar a Platón?, ¿cómo olvidar a Kant?, ¿cómo olvidar a Hegel? Atento ese pensamiento a las nuevas realidades histórico-políticas y culturales, debe constituirse a partir de inéditos ejes teóricos. Incluso buscar nuevos géneros discursivos, nuevas formas de escritura, a partir del convencimiento de que la moderna no es la única forma de hacer filosofía, aunque sea cierto que resulta muy difícil trasladarse a otro terreno teórico, que no sea el de la fundamentación y argumentación autolegitimante.
Si no convence el término posmoderno para designar a este pensamiento, si se considera que la posmodernidad está desacreditada (como se ha dicho sin saberse bien cuál es el referente de ese descrédito), habrá que inventar otro nombre, para una filosofía cuya racionalidad parece tener pies de barro.
El libro está compuesto de fragmentos de autores diversos articulados entre sí, pero no tanto como para no ser, en definitiva, una obra inconclusa. Es más bien, una herramienta de aprendizaje que invita a leer los textos y a seguir caminos a la manera de cada cual. |